Segundo día
9/16/2026
Empecé el segundo día tras "reventar" bastante mal, pero tras solucionar varios problemas que tenía pendientes me animé bastante y se redujo la presión en el pecho. Sin embargo, a la tarde llegaron nuevos problemas y la presión volvió a crecer. Por un momento, me hice la vana ilusión de que iba a mejorar rápidamente, pero esto fue un recordatorio de que, en efecto, no estoy bien.
Ahora mismo, me siento roto, y aunque estoy uniendo los trozos de nuevo, tengo que pegarlos, tapar las grietas y, sobretodo, dejar que el tiempo las seque y las fije. Aunque la vida me traiga pequeñas sorpresas poco agradables que me lo hagan difícil.
Decido despejarme. Voy a visitar a mis padres. Cojo el transporte público. Nada más sentarme, me pongo a leer, y al poco me doy cuenta de que mi cabeza no ha parado de trabajar en todo el día. Me saturo y dejo de leer. Me acuerdo del trabajo y siento una punzada en el pecho. Consigo desviar mi atención hacia otros temas más superficiales y menos estresantes y mi mente divaga, pero la presión en el pecho sigue creciendo.
Doy el encuentro a mis padres y echo un rato con ellos. Me distraigo un poco. Al volver a casa, me siento tenso, ansioso, triste, hasta que consigo conciliar el sueño. Gracias, eso sí, a lo que me ha recetado el médico.



